La versatilidad, una razón de ser

Intentar valorar con cierta indulgencia que has pasado diez años de tu vida realizando labores que algunos de tus amigos aún hoy no alcanzan a entender del todo, es algo que resulta complicado. Si a eso añades que mi madre desistió hace ya bastante tiempo de que le explicara a qué me dedicaba y sustituyó sus preguntas sobre mi trabajo con el siempre socorrido “pero tú estás bien, ¿no?”, lógicamente la sensación de que para una parte de la sociedad eres un bicho raro aumenta.

Es cierto que muchos de los conceptos que nosotros manejábamos ya al comienzo de nuestra andadura y que hasta hace pocos años sonaban a chino mandarín en nuestro entorno, hoy en día forman parte del acervo cotidiano de gran parte de la población (o al menos ya se representan en un idioma más cercano). Y no es menos certero que el acceso casi generalizado a las nuevas tecnologías ha provocado que términos que antes eran argot, hoy se hayan popularizado y no resulten ajenos.

El arrojo propio de la ignorancia que nos sirvió (al menos a mí) para enfrentarnos a una actividad, un entorno, en definitiva, a un mundo desconocido, se ha tornado tras diez años experiencias en la madura conciencia de que cada día de trabajo es una jornada de aprendizaje. Estamos en un curso que no acaba y que con el tiempo se vuelve más exigente precisamente porque nuestros exámenes son valorados por un público cada vez más numeroso.

Sin duda hace diez años muchos de nosotros dimos un salto al vacío sin saber qué es lo que nos esperaba al abrir los ojos. El golpe de realidad que recibimos al enfrentarnos a un entorno inexplorado en España, precipitó en todos una capacidad de adaptación a los cambios que, si bien hoy vemos como normal, fue sin duda un hecho fundamental para cimentar la versatilidad imprescindible en el ámbito en el que nos movemos.

Me hubiera gustado escribir que yo perdí el pelo mientras volaba, pero no puedo achacar a esta santa casa la caída prematura de ninguno de mis cabellos; a mí ya me compraron pelón. Pero sí puedo asegurar, con la falta de pudor que dan los años, que gracias a la audacia de esos primeros tiempos BetyByte se ha convertido en un sello reconocido de creatividad, solvencia y garantía dentro de su sector. Y yo me siento orgulloso de seguir participando en ese proyecto que esperemos dure muchos años más.

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Viernes, 14 de mayo de 2010 Comunicación, Usabilidad

2 comentarios en La versatilidad, una razón de ser

juanadie
14 mayo 2010

Ese salto, una vez dado, es irreversible: en ese salto ya estamos para siempre.

¿¿¿Podremos aterrizar cuando a nuestro sector dejen de llamarlo de “nuevas tecnologías”???

Jorge Rodríguez
19 mayo 2010

Cuando tu hijo o tu madre te pregunte a ¿qué te dedicas?. La res puesta es fácil. En pocas palabras puedes decir: “subdirector de contenidos y community manager de una empresa que se dedica al desarrollo de productos de ingeniería y contenidos orientados al marketing y la comunicación de marcas, empresas e instituciones”. Sencillo ¿o no? ;D

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