El viaje empieza en internet (y II)
Tras escuchar a los ponentes de Madrid Travelthink, hace ya varios días planteamos aquí algunas reflexiones sobre el turismo que, por su extensión, hemos dividimos en dos entradas. Al final del anterior post dejábamos abierta una pregunta: ¿Cuáles serán los siguientes pasos del sector del turismo?
Para responderla en primer lugar hay que echar un vistazo a los actores del mercado.
Por un lado están “los legítimos propietarios de las marcas turísticas” (destinos, países, regiones, ciudades, y sus ciudadanos), quienes permitieron que sus marcas fuesen mal utilizadas por los “intermediarios” que intentaron adueñarse de las mismas durante años.
Por otro lado, “los productores del turismo” (los alojamientos, los transportes, actividades, eventos culturales, restaurantes, etc.), que ven totalmente intermediada la relación con sus clientes por “los propietarios del canal de distribución” (mayoristas, grandes empresas de booking y reservas on-line). A su vez, éstos aportan los instrumentos necesarios a “los minoristas del turismo” (agencias de viaje y operadores turísticos) para que intermedien en la relación entre los consumidores y productores del turismo, generando paquetes y construyendo extensos catálogos turísticos. Esta intermediación no es baladí, ya que a su amparo se ha generado una industria en la que se queda alrededor del 30% del presupuesto que destinan los viajeros a esta actividad.
Pero los tiempos están cambiando. Los propietarios de las marcas, a través de las administraciones públicas, llevan años en la lucha por recuperar su dominio -por otra parte natural y legítimo- sobre las mismas. Primero con poderosas campañas de comunicación y después con portales de información, más o menos institucional, que tratan de presentar y promocionar de primera mano la oferta de los productores turísticos de las demarcaciones que gobiernan.
Asimismo, las agencias -en la búsqueda de nuevas quimeras- están empezando a buscar sectores nicho, porque los catálogos generalistas tienen una menor eficacia que las ofertas especializadas para los sectores como parejas, singles, familias con hijos, grupos, mayores… En esta oferta, cada vez más especializada, se busca la combinación entre el target, el destino y la actividad. Para lograrlo será necesario ofrecer algo más que la accesibilidad a la oferta y la posibilidad de comprar comparando diferentes precios y disponibilidades, o incluso los comentarios y prescripciones de otros viajeros. Una vez más el criterio a la hora de combinar la información con contenidos de calidad capaces de atraer al target al que se dirige la oferta, generar en él el deseo/interés de consumo y ofrecer herramientas que permitan transformar rápidamente ese deseo en realidad en las mejores condiciones de competitividad, son algunas de las claves para las transformaciones a las que se enfrenta ya el sector.
La búsqueda de una especialización cada vez mayor dará pié a lo que nosotros hemos bautizado ya como Turismo 3.0. Un nuevo escenario en el que los consumidores -utilizando la información y la oferta disponible- podrán construir sus propios paquetes combinando viajes, destinos, alojamientos y actividades para obtener un mejor precio y compartirlos con otros usuarios que a su vez enriquecerán y mejorarán sus interacciones.
Pero estas no son las únicas claves para relanzar el sector en estos tiempos de crisis. No hay que olvidar que para que esta desintermediación se produzca, juegan un papel fundamental las nuevas tecnologías, cuyos paradigmas sólo son posibles con una transformación cultural y un cambio de hábitos de un sector tan tradicional como es el del turismo. Y no nos referimos con ello a las grandes cadenas hoteleras, sino a esos pequeños productores que sustentan -con sus pequeñas y medianas empresas- el entramado económico de un 80% de la oferta de nuestro país y que son, por otra parte, el objetivo al que deben ir dirigidos los esfuerzos de las administraciones públicas que buscan el ansiado cambio del modelo productivo basado en la especialización, la formación y la sostenibilidad.
Encontrar soluciones tecnológicas que permitan esta desintermediación, pero que tengan en cuenta la naturaleza del sector y que favorezcan la necesaria transición hacia los nuevos modelos productivos, son factores claves para un sector que sustenta el 11% del PIB de nuestro país y que pese a sus carencias ha sido capaz de soportar como ningún otro los envites de una crisis que ha puesto en jaque los más afianzados motores económicos del país.
Desde BetyByte nos enfrentamos a esta transformación con nuestras mejores armas, aportando nuestros conocimientos de marketing y un alto grado de especialización en la ingeniería y desarrollo de herramientas tecnológicas que deben ser utilizadas por millones de usuarios. En este camino, no podemos evitar mirar hacia el futuro con una sensación muy familiar, mezcla de vértigo, responsabilidad y emoción, que sólo han tenido el honor de sentir los pocos pioneros que nos sentimos atraídos por este tipo de retos.
El título de nuestro post nos parece del todo apropiado porque hoy en día el viaje ya no empieza cuando se embarca en un transporte que le lleva a su destino, ni tan si quiera en el proceso de compra en una agencia de viajes o en un portal de reservas on-line. Comienza mucho antes, en Internet, sí, buscando información sobre el destino u actividades que desea desarrollar. Esta búsqueda se convierte pues en parte integrante y determinante de su viaje. Y es justamente en ese punto donde nosotros le queremos acompañar, ayudando a nuestros clientes a conseguir una mejor experiencia para sus viajeros, consumidores del Turismo del Siglo XXI.
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