La potencia sin control… no sirve de nada
Hace ya muchos años desde que nos invadiera de forma global una campaña publicitaria por parte de Pirelli que tenía como slogan… la “potencia sin control no sirve de nada” (“Power is nothing without control”). Posiblemente sea este claim la mejor manera de definir cómo nos enfrentamos en BetyByte a la eterna disyuntiva de cómo gestionar todo el talento del que afortunadamente disfrutamos en nuestra empresa de una manera sostenible y ÁGIL.
Sí, no hay ninguna errata, la palabra ÁGIL está escrita en mayúsculas porque consideramos que un modelo de gestión ÁGIL de proyectos tecnológicos (no confundir con “Agile”) no tiene porqué estar reñido con el orden y el control… pese a que haya muchas y diversas corrientes de opinión en la red que opinen lo contrario. Nuestra posición al respecto creo que es bastante obvia, acorde al título de esta entrada.
A poco que se tengan referencias sobre los productos y servicios de éxito desarrollados por BetyByte, y los importantes clientes con lo que éstos son llevados a cabo, es indudable e incuestionable el gran potencial tanto creativo como tecnológico de esta “pequeña” gran familia. Gestionar este talento de una manera ordenada, podría hacer pensar a priori que coartaría o limitaría los procesos creativos… Y así sería, si en BetyByte hubiéramos decidido apostar de forma inflexible por alguna metodología o modelo de gestión en concreto (RUP, Prince, Scrum, DSDM, etc. ya sea éste “más o menos” ágil) y la impusiéramos a todas las fases y etapas del proyecto.
Sin embargo, en BetyByte asumimos que los proyectos a los que nos enfrentamos son “criaturas” en continuo cambio y evolución, por lo que es en los procesos de gestión de esos proyectos donde se impone como base la flexibilidad y la agilidad, aunque siempre teniendo claro en cada momento el objetivo de cada tarea que ejecutamos.
Estos procesos de gestión son parte del ciclo de vida de los proyectos que acometemos y deben aplicarse de forma rutinaria y natural, manteniendo siempre un control sobre los diferentes checkpoints e iteraciones resultado de cada una de las fases en las que nuestros proyectos, en función de su naturaleza, están divididos. Es en esta naturalidad a la hora de asumir el cómo debe ejecutarse cada fase del proyecto (y no el qué) donde residirá el éxito tanto del producto resultante, como de la propia gestión del proyecto.
Si nuestros procedimientos no fueran lo suficientemente laxos como para adaptarse al entorno y coyuntura a la que nos enfrentamos, serían completamente contraproducentes. No nos movemos en un entorno estático, estamos en un mundo vivo y en continua evolución, al cuál seguimos adaptándonos en nuestros modelos de gestión de forma continua. Por lo tanto, este modelo del que os estamos hablando en este post, tiene los días contados. La fecha de caducidad, como siempre, la fijarán los nuevos proyectos y los nuevos modelos de producción, que en ese momento requerirán adaptar los modelos de gestión al proyecto, y no al contrario.
Seguiremos informando y tratando de transmitir nuestra particular visión de la gestión de proyectos transversales con un alto valor creativo, indicando cómo entendemos las fases de cada proyecto, qué actores involucramos y el grado en que lo hacemos, y la manera en que nos aseguramos que la calidad de los productos y servicios que ofrecemos lleguen a la excelencia, tanto en su calidad como producto, como en la gestión de los mismos.
1 comentario en La potencia sin control… no sirve de nada
Lo difícil siempre es mantener el equilibrio. En este caso entre control y creatividad, para mi este post da muestras de una gran reflexión.




26 noviembre 2009